Durante más de 10 años, Bernardita Ojeda y el estudio Pájaro han creado piezas llenas de imaginación que han marcado grandes hitos dentro de la industria de la animación chilena. Éste es parte del backs-tage de su historia.

Hostal Morrison (2011)

Por Francisca Gubernatis

Bernardita Ojeda (37) no puede evitarlo. Desde que tiene uso de memoria, le ha tenido fobia a las aves. Y son precisamente estos animales a los que tanto teme, que le darían nombre al trabajo de su vida: Pájaro, un estudio de animación chileno que ya tiene, formalmente, seis años. “Pensé que al ponerle así mataba a algún chuncho, pero no maté ni a uno”, confiesa riendo.

Pero de alguna forma, la historia del estudio comienza antes de su fundación, con una Bernardita de 24 años, recién salida de la universidad y con una idea que haría desplegar sus alas. “El inicio de Pájaro como que soy un poco yo, que soy diseñadora y que para mi proyecto de título hice un cortito con un personaje, con lo que pude. Y de ese cortito, no sé cómo, salió una historia más larga”, recuerda. Es ese cortometraje el que no sólo sería el comienzo de la prehistoria de Pájaro, sino que se transformaría en una de las primeras series de animación chilena: Clarita.

Desde ese entonces, ya han pasado más de 10 años de travesía en los que, poco a poco, Bernardita y el estudio han ido encontrando una ruta para migrar. Un viaje lleno de altos y bajos, en donde han nacido series que han marcado —y siguen marcando— hitos en la industria de animación chilena.

Esta es parte de la historia de Pájaro.

Salto al vacío

— Primero que nada, que nadie les cuente cuentos. Porque si de algo estoy segura, es que soy real. Sí, existo. Probablemente no lo vean, pero eso no quiere decir nada. Espérenme un poco, por favor, no me presionen, miren que ya es suficiente con esto que escuchen lo que pienso —dice Clarita al comenzar el primer episodio de la serie animada del mismo nombre, mientras trata de ocultar cómo luce detrás de imágenes que simulan a una televisión sin sintonizar.

De cierta manera, aquella escena describe parte de la esencia de la protagonista y de la producción de 22 capítulos de 21 minutos. En cada uno, Clarita contaba su historia y la de sus compañeros en primera persona, desde sus pensamientos, y de una forma que resultaba ser bastante críptica según su creadora. Un relato que también iba muy ligado a códigos de la sociedad chilena. “En Clarita usaban jumper, andaban en micro, el lenguaje no era neutro, las tallas no eran neutras, era súper políticamente incorrecta -que también tiene una gracia, aunque ahora la veo y digo ‘pero, ¡¿cómo?!’”, afirma Bernardita llevándose las manos a la cabeza.

Junto con Villa Dulce, Clarita fue la primera serie animada que se hizo en Chile y fue realizada de manera totalmente autodidacta y espontánea. De hecho, Bernardita confiesa que hubieron capítulos que los hicieron sin animatics y que los primeros cuatro episodios les quedaron 3 minutos cortos.

— [Eso pasó] porque escribíamos los guiones en Word y no sabíamos cómo medir los largos. Entonces los rellenamos, y esos rellenos al final pusimos que eran como un “casting”. Inventamos todo un casting de los dibujos que querían ser los dibujos, era algo súper complicado y raro, pero son los que más tienen éxito —dice la directora general de Pájaro mientras sonríe ante el recuerdo.

La producción dirigida para niños mayores de 6 años fue transmitida en 2004 por Televisión Nacional de Chile (TVN), canal que apadrinó la serie y cuenta con el 90% de su propiedad, lo que imposibilita al estudio hacer algo nuevo con ella. Sin embargo, Bernardita advierte que hoy en día no se podrían realizar producciones de este estilo.

— Creo que es una serie que ahora no podrían emitir en televisión. Porque, claro, tiene ritmos que no son de televisión, tiene historias que no son de televisión. Pero al mismo tiempo, a mí me parece que es un súper hito para nosotros y también para la historia de la animación en Chile: de que se haya podido producir como el espacio, que pienso que ahora no existe, para hacer una cosa tan experimental… para generar un producto así totalmente sin reglas —confiesa.

La serie financiada por fondos del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), fue ganadora del segundo lugar del Prix Jeunesse Iberoamericano 2005 y finalista del Prix Jeunesse International (Munich) en el 2006. En la actualidad, a Bernardita le siguen llegando mails de gente preguntando por Clarita.

Pese a esto, al momento de ser emitida, la serie no tuvo buenos resultados, llegando a tener un rating equivalente a cero en algunas oportunidades. “La gente cree que le fue bien a Clarita, pero en ese sentido le fue súper mal. Pero la recuerdan porque fue algo muy raro y deben recordar que es mejor de lo que es. Entonces para mí, eso es súper importante”, agrega.

Un tiempo después de Clarita, Bernardita hizo otra serie: Chilean Geografic (2007). Esta fue emitida por el canal Chilevisión (CHV) y llevada a cabo con animación digital, gráfica animada y video en vivo. Hasta esa fecha, aún no existía el estudio Pájaro como tal.

Aprendiendo a volar

No sería hasta algunos años después de Clarita que la diseñadora se diera cuenta que su pasión era contar historias a través de animaciones y que para poder seguir trabajando en ello, era necesario armar un equipo y postular a fondos. Y fue precisamente eso lo que hizo: se reunió con Simón Ramírez y un grupo de profesionales, comenzaron formar un proyecto y postular a fondos gubernamentales. Finalmente en 2008, en una casa ubicada en Providencia, el estudio salió del cascarón bajo el nombre de Pájaro.

Para Bernardita este es el punto de inicio de la primera etapa de Pájaro, donde se armó el equipo y trabajaron “como pudieron”, con bajos presupuestos y sin pensar en temas como el target o cómo profesionalizar sus procesos. “Era así como tratando un poco de ir parando la industria, que creo que ha sido súper así la animación, como súper precaria. Fue un tiempo, que creo que fueron los tres primeros años, donde aprendimos un montón de cosas, que nos sirvieron para entrar a una segunda etapa más profesional”, agrega.

Es en esta fase donde comienzan a crear series como Helados (2009), Achú (2009), Matilde y Martín (2010), Canal 72 (2010) y Chanchiperri (2011). Esta última fue parte del programa Zumbástico Fantástico de la productora Solo por las Niñas (actualmente conocida como Zumbastico Studio). Este programa funcionaba como una especie de clínica de series: en un formato de 30 minutos aproximadamente, se mostraban cinco producciones de cinco directores diferentes, a través de la temporada.

— Desarrollamos ese experimento como de trabajar en colectivo, o sea… cada uno animó y se hizo como una juguera con esta serie. Ahora, eran series hechas con súper, súper bajos presupuestos, o sea, tú las ves y son… ahí la animación. Y fue bien impresionante lo que pasó. ¿Por qué? Porque la compró Cartoon Network —recuerda Bernardita.

Dentro de Zumbástico Fantástico, la historia de Chanchiperri llamó la atención de los espectadores: un niño que vive pensando en cómo destruir al mundo y detesta el pueblo en el que vive, en donde todo es bondad. “Es como la niñez de un villano. Él va a ser malo, se quiere portar mal. Que yo creo que encarna un poco los deseos de hacer tonteras. Pero él es hardcore, es heavy. Entonces como personajes quebradores así, yo creo que Chanchiperri podría ser uno”, agrega.

Años después de su estreno, Pájaro y Zumbastico Studio comenzarían a planear el regreso de la serie, junto con todos los malévolos planes de su protagonista.

Elevación y descenso

En 2011, el mismo año en que se estrenó Chanchiperri, otra producción daría vuelo a la imaginación de Bernardita y haría pasar al estudio a una nueva etapa. Ésta se desarrollaría en 666 habitaciones, 439 baños, 7 pantanos y 13 pozos sin fondo, y contaría la horripilante historia de Celeste Morrison, la niña rarita de al lado, que por aburrimiento decide transformar su casona en una hostal. Aunque hay un gran pero, Celeste y todos sus familiares, son monstruos y sus huéspedes serán humanos comunes y corrientes, lo que hará que la aventura comience.

Esta producción es Hostal Morrison y cuenta con dos temporadas de 13 episodios cada una. En Chile, la primera temporada se estrenó en 2011 de la mano de Canal 13 y, la segunda en Chilevisión (CHV) en 2014.

— Hostal Morrison conserva ene cosas de nuestro perfil y de cosas que a nosotros nos gustan: que son irreverentes, la protagonista es una mujer también, tiene harto humor negro, siendo una serie igual bien blanquita. Y marca una cosa que es súper importante. Clarita es una serie que no se pudo vender a ninguna parte: por formato, por duración, porque, bueno, además los dueños de Clarita eran el canal. En cambio, Hostal Morrison es mayoritariamente nuestra, tiene las duraciones adecuadas y tiene un formato definido. O sea, es una serie vendible —afirma Bernardita.

De hecho, esta animación acaba de cerrar un trato de cuatro años con Cartoon Network para emitir sus dos temporadas y ya se está hablado sobre la posibilidad de realizar nuevos episodios. El trato se habría iniciado luego de la feria de televisión Mipcom 2014 y en febrero de este año, Cartoon Network le habría hecho una primera propuesta a Pájaro, la que se concretó a principios de septiembre. De esta manera, Hostal Morrison marca un antes y después dentro de Pájaro: su venta a un canal internacional y su forma de producir animación dentro del mismo estudio.

— Antes de Hostal Morrison era más ‘¿qué hacemos? ¿Cómo lo hacemos para hacer animación? Hagamos cualquier cosa que nos llegue’, para pagar la olla y también para estar moviendo una cosa. Después fue más como ya, ¿sabes qué? Me gustan estos temas, hagamos esta serie de creación propia y vamos tomando proyectos también —detalla.

Esta nueva etapa del estudio Pájaro está caracterizada por la profesionalización de todos sus procesos y por la coproducción. Ya que Hostal Morrison fue hecha bajo esta lógica en cuanto a financiamiento, con Paka-Paka, canal argentino que luego emitiría sus episodios.

Sin embargo, al terminar Hostal Morrison se crea un vacío, en el que el estudio vivió un situación complicada.

—Fue como uno de esos momentos en que dices ‘¡Oh, no tenemos ni una pega!, ¿cómo lo hacemos?’. Porque se empieza a armar una máquina que es difícil de mantener económicamente si es que no estás arriba de un proyecto y no siempre estás arriba de uno… Esto hace que muchas veces hayan productoras que nacen al ganarse un Premio CNTV y al final de la producción, mueren —rememora Bernardita.

No fue la primera vez que les había pasado, pero fue una de las que más recordaba Bernardita. Pero siguieron adelante y en ascenso para la consolidación de una nueva fase: la búsqueda de la internacionalización.

Vuelo estable y migración

Gruesas líneas irregulares y texturizadas que fluyen e intentan escaparse de su fondo, son las que dan vida a las travesuras de un pequeño niño, en la nueva propuesta del estudio: Petit, el Monstruo. Una estética muy ligada al mundo del diseño, un rasgo que de alguna forma ha estado presente en todo el recorrido de la productora, pero que ahora gana un espacio protagónico.

Esta nueva entrega está enfocada a un público pre-escolar y nace de una propuesta que le hicieron a Pájaro, de crear una serie basada en un libro de Isol Misenta, una reconocida ilustradora argentina. “Habían hecho un primer trabajo como de desarrollo de la serie, que a mí me pareció así como que necesitaba de harto retoque. Entonces agarré ese proyecto con la gráfica de la Isol y sus ideas, e inventamos una serie. Es un nuevo camino para mí”, afirma una emocionada Bernardita.

Es así como se ponen manos a la obra, y a fines del 2014 ganan un fondo CNTV. Ocho meses después, comienzan a trabajar en coproducción con HC FILMS y la empresa argentina Smilehood. En un principio, esta última no estaba considerada en la fórmula, ya que había un acuerdo con el canal Paka-Paka. Pero, Bernardita advierte que por problemas administrativos, no se pudo llevar a cabo la alianza.

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«Clarita» (2004)

«Chilian Geografic» (2007)

«Helados» (2009)

«Matilde y Martín» (2010)

«kocorocó» (2015)

«Petit, el Monstruo» Serie en proceso de preproducción

— Este es un proyecto bien entretenido y bien desafiante para nosotros: primero que nada es una serie que no es el target que hemos trabajado siempre. Por suerte en Argentina, hay un par de directores creativos con harta experiencia en pre-escolares, que no nos permiten hacer todo lo que queremos hacer. Y por otro lado, también es bien desafiante trabajar con la gráfica de otro y, sobretodo, con la gráfica de Isol, que es bien compleja como para animarla —advierte.

Precisamente aquella estética, muy cargada al mundo de la ilustración, es la que buscan potenciar y que se transforme en una de las grandes diferenciales de esta serie. Y al igual que este arte de líneas que se fugan y divagan por el fondo, la estructura creativa también lo hará. La idea es que todo funcione como la mente de un niño pequeño, y se pueda reflejar cómo ellos ven al mundo.

— A los niños les cuesta enredarse con la cotidianidad. Entonces, Petit va al colegio, pero quiere hacer otra cosa ,y está mirando a la profe y se imagina otra. Está constantemente entre lo que su mundo interior, así gigante, y lo que el exterior le propone, que es como orden. Entonces eso tiene que estar expresado en la gráfica y esta línea es así, es loca, se mueve, se separa del fondo, es interesante —describe Bernardita.

La serie debería estar lista en 14 meses más, dando como resultado 26 capítulos de 7 minutos cada uno. Bernardita advierte que ya están barajando la posibilidad de hacer más episodios. En Chile, será transmitida por Canal 13.

— Petit, lo hago en Canal 13 pero ellos no son dueños de la serie, los dueños somos nosotros. Eso le da a todos un montón de posibilidades. Porque a ellos les conviene una serie que después, a lo mejor, va a estar en un canal grande o que va a tener productos… Entonces para mí, ese es un mejor modelo, que nos permite más acción a las productoras. Porque sino vas a hacer un proyecto y guardarlo en el cajón, porque no los vuelven a dar —señala.

En paralelo a la creación de la serie en sí, en Argentina ya están trabajando en la transmedialidad, para así potenciar y explotar el contenido de Petit. Un mundo nuevo para el estudio Pájaro, del cual ya están aprendiendo todas las aristas.

Es así como cada pieza de esta nueva animación apunta a crear un producto que sea neutro, para que así pueda ser disfrutado por cualquier espectador, sin importar sus fronteras ni sus costumbres. Y que, además de todo ello, tenga un atractivo comercial que vaya mucho más allá de la producción en sí. En otras palabras, tener los ojos puestos en la internacionalización del proyecto desde un comienzo. Esta es la nueva apuesta de Pájaro, que caracteriza su tercera etapa de vida.

* * *

Este último tiempo, no se han quedado tranquilos en el estudio. Muchas ideas están siendo pinponeandas de un lado a otro en la vieja casa de Providencia, en donde hace seis años atrás comenzó el vuelo de Pájaro.

En paralelo a Petit ya están preparando su siguiente ruta: el regreso a la televisión del pequeño villano Chanchiperri, junto con Zumbastico Studio. El equipo ha estado revisando la gráfica, las historias y los nuevos personajes que tendrán los 11 capítulos de este spin-off. Hasta el momento, ya estaría listo el piloto y la biblia.

— La comparación es muy divertida porque ahí se ve todo como el proceso que hemos hecho internamente: la calidad de la animación es otra, no sé, la idea es más compleja y todo. Y ahí está en proceso de ser desarrollada por un canal ahí. Ojalá resulte. Es un canal de cable grande. Está en conversaciones y están súper interesados.

Pero ese no es el único proyecto que barajan en sus manos. Junto con Chanchiperri, están comenzando a crear una nueva propuesta que esperan presentar a los fondos CNTV del próximo año. “Está súper en pañales. Ese nace un poco de Hostal, así como seguir trabajando con el tema de los monstruos, de la gente diferente, del mundo armado no con seres humanos, sino que por cualquier cosa”, advierte la productora.

De progresar en su creación y producción, estos dos nuevos proyectos se unirían a la travesía de vuelo del estudio Pájaro. Un viaje que lleva más de diez años, pero está recién comenzando. SM