El proyecto nació hace 5 años creado por 3 amigos con casi nula experiencia en animación. Al principio la serie sería live action, con actores, locaciones reales y una tremenda producción. Finalmente mutó a lo que es hoy: una controversial serie animada.

Por Ignacio Melo y Josefa Villaseca

Durante la pasada edición del Festival Chilemonos 2015, se estrenó oficialmente la serie chilena Homeless frente a más de 200 personas. La expectación e intriga que la serie genera se ha ido acumulando en el último tiempo, haciendo que cada vez más personas se pregunten qué pasa con esta producción animada que combina morbosidad, drogas, alcohol y vagabundos.

La idea comenzó hace seis años con tres socios sin experiencia en la industria de la animación. Crearon un mundo protagonizado por un grupo de vagabundos felices, olvidados por la sociedad, que duermen con ratas, comen basura, sobreviven con drogas, matan y roban sin culpa alguna. Un concepto con trayectoria en industrias como la norteamericana, pero que en Chile viene a romper esquemas de lo moralmente correcto.
Creada por José Navarro, Jorge Campusano y Santiago O’Ryan, Homeless ha sido un desafío desde sus inicios. Recientemente fue estrenada por el canal de televisión abierta nacional La Red, pero pese a esto el equipo reconoce que su visión está puesta en comercializar la serie hacia un canal de cable con el fin de llevar a esta pandilla de vagabundos a la mayor cantidad posible de países abarcando un público más grande.
Solomonos Magazine conversó con José Ignacio Navarro, director de la serie, acerca del proceso de creación de Homeless, sus expectativas y el futuro de la producción.

SM: ¿Cómo enfrentaron el desafío de hacer Homeless?

– Pensamos que iba a hacer más fácil. Pero por la poca experiencia, plata e industria que hay en Chile, nos dimos cuenta que la situación se tornaba muy complicada. Fue pura prueba y error. No había precedente para lo que queríamos hacer. Por lo tanto, fuimos inventando la metodología en el camino. Los ilustradores terminaron animando, los animadores fueron haciendo fondos… todo fue mutando en el proceso. Fue un aprendizaje increíble, pero muy complicado.

SM: ¿Cómo fue ese aprendizaje? Especialmente en lo artístico.

– Partimos los tres haciendo de todo. Fue Jorge Campusano, mi socio, el que hizo la primera maqueta de los personajes principales. Con eso postulamos a CORFO y ganamos. Teníamos el ojo afinado porque habíamos visto muchas series y animaciones similares a lo que queríamos en términos de estética, humor y contenidos. Además estábamos súper bien curtidos y esa información es la que queríamos ir traspasando a nuestro equipo. Nos demoramos, pero finalmente lo logramos.

SM: Homeless tiene una estética e historia muy especial, ¿dónde nace esta visión y qué busca transmitir?

– La idea nace en el Calle-calle (durante el Festival de Valdivia) cuando los bares cerraron y por osmosis nos dimos cuenta que los vagabundos tienen tema. Nuestra intención fue hacer una serie que hiciera pensar al espectador y a la vez que fuera entretenida y original. Intentamos exponer un tema contingente en cada capítulo. La idea es que el espectador reflexione y se vea a sí mismo, pero nunca con una intención juzgadora o moralista; Homeless no discrimina, ofende a todos por igual.

SM: ¿Cómo se produce el desarrollo de los personajes para llegar al resultado final?

– Lo primero, luego de tener claro el storyline y el concepto general de la serie, fue proponer una batería de posibles personajes para que esa idea tuviera un cuerpo funcional. Entre todos propusimos diferentes opciones: la gitana, el loco, el borracho, el malas pulgas, etc. Luego, estos personajes tuvieron que defenderse en el papel. Por ejemplo, la gitana murió en el camino. Nunca pudimos escribir personajes femeninos.

– A medida que las historias de cada capítulo se fueron armando, los personajes fueron tomando más o menos protagonismo, hasta convertirse, los más importantes en términos de historia, en los protagonistas. Quesillo en un principio era solo un personaje más, pero con el tiempo descubrimos que era el motor de la serie. Que era el punto de vista del espectador. Era el diferente en este mundo y por ende tenía todo por descubrir, al igual que nosotros.

SM: ¿De dónde nace la idea de tener a vagabundos que viven felices?

– Nuestro concepto base era: si no tienes nada, entonces no tienes nada que perder. Esta es la frase que nos identificó cuando empezamos. No teníamos nada. Queríamos hacer algo que nos representara y no estábamos ni ahí con hacer algo para niños chicos porque no nos motivaba. Al mismo tiempo, queríamos hacer algo rupturista, que nos gustara, que fuera diferente y original.

SM: Considerando que la animación es a menudo ligada a algo infantil, ¿puede ser considerado como algo morboso? Entre la sangre, los degollamientos, la droga.

– Queríamos eso: que provocara ruido, que fuera rupturista, pero siempre con contenido. No solo mostrar una pechuga por ser una pechuga, como lo hacen muchos programas de televisión. Era mover el piso, pero siempre con un mensaje y crítica como soporte. Entendemos que puede ser un tanto chocante y más de una señora va a llamar al CNTV por eso. Aunque, al mismo tiempo, van a haber niños que van a alucinar con ella. Justamente eso queremos que suceda. Queremos que Homeless haga ruido, que no pase desapercibida. No a todos le va a gustar, eso está claro. Esperamos que sí o sí mueva el piso. Si pasa eso, se puede decir que ya está cumplido.

SM: Ahora están vinculados con Fábula, que nunca había incursionado en animación, ¿Cómo tomaron esa decisión y que ha significado para todos esta relación?

– Cuando postulamos a CORFO, hicimos todo nosotros solos y fue súper bien evaluada. Al momento de prepararnos para la postulación del CNTV nos dimos cuenta que necesitábamos una espalda de producción más grande. Teníamos un contacto con Juan Ignacio Correa (productor ejecutivo) y así llegamos a Fábula. La idea era postular con una productora que tuviera más experiencia y mayor peso en el fondo, nosotros solos no lo habríamos podido lograr. Para ellos fue un riesgo pero también una oportunidad. Siempre se han caracterizado por abrir/explorar nuevas ventanas de negocios y en animación no tenían nada todavía. En ese momento no tenían idea de lo que era Homeless y nosotros más o menos (risas). Fue una jugada, una mezcla entre convencimiento y confianza en un proyecto a futuro que todavía no estaba claro.

SM: ¿Qué dificultades encontraron al producir y realizar la serie?

– La censura en Chile es un problema. Otros problemas que tuvimos van desde no encontrar la voz de un personaje principal hasta tener que volver a hacer un capítulo totalmente de nuevo porque quedó malo. Lo cual es muy buen aprendizaje si logras llegar al final.
Finalmente se encontró el equipo de personas que entendieron la serie y le agarraron cariño (que es algo fundamental), y todo lo difícil que implica hacer una serie de animación y los malos ratos que pasamos quedaron atrás.

SM: ¿Hay público para esta serie en Chile?

– No se sabe. Yo creo que, al igual que pasó con la producción, hay que construir el público. Hay que encontrarlo, juntarlo y educarlo para que aprenda a ver este tipo de contenidos. Al parecer no existe, lo que se ve en televisión abierta no se parece en nada a Homeless, entonces hay que probarlo, hay que ponerlo en la parrilla y descubrir quien lo ve, descubrir a nuestro público. Así con el tiempo se formará un público para este tipo de contenidos.

SM: ¿Cómo ha sido la recepción del público tras el estreno?

– Si bien la promoción ha sido nula, hemos tenido una excelente recepción que se ha evidenciado en las redes sociales. Mucha gente quiere ver más, felicitan la calidad, la gente comparte y opina sobre los temas, tenemos nuestro pequeño fan club. Comenzamos a subir contenidos en facebook, twitter, youtube y hasta ahora ni un reclamo, como todos esperaban. Finalmente este es un contenido de nicho, pensado para un tipo de gente, no para todos: si te gusta deja la televisión encendida, sino duérmete, ya es tarde ¡son las 00:00! Hemos reconfirmado que la serie tiene un gran potencial. Si logramos venderla a un canal con mayor impacto y promocionamos como corresponde, estoy seguro que va a gustar.

SM: ¿Cuáles son los comentarios de la gente que la ve? ¿La encuentran extraña?

– El público no está acostumbrado a ver contenidos como este. Es una mezcla de muchas cosas: el humor, la estética, los personajes, los referentes, el contenido con crítica social. Yo lo he visto un millón de veces y me pasa lo mismo. Quiero salirme un poquito del proyecto para poder mirarlo desde cierta distancia. Hay capítulos que digo ¿qué es esto? Y otros que digo “mmm esto es súper suave”.

SM: ¿Crees que hacen falta en el país espacios para este tipo de contenidos?

– Es un poco tramposa esa pregunta, porque espacios siempre hay, y más ahora con las plataformas online, streaming y las próximas señales digitales que van a tener los canales. Pero si hablamos de televisión abierta es mucho más difícil el tema, porque la animación para adultos es contenido de nicho, sin mucha tradición en Chile y siempre se estigmatiza como algo solo para niños. A la televisión abierta en Chile le gusta aspirar al GRAN público, porque es el que atrae más auspiciadores, así que si no existen espacios, deberían existir, y si no lo permiten, tendremos que abrir los propios. Todo se ha vuelto bien punk, y lo que le pasó a la industria de la música también le puede pasar a la tele, así que bienvenida la autogestión de contenidos.SM