Muy pocos lo conocen como Guillermo Galindo, pero sus trazos se han viralizado por todas las redes, llegando a ser considerado como uno de los dibujantes políticos más importantes de su generación en Chile.

Fotografía portada de Rodrigo Acuña Bravo

Libros publicados por Malaimagen (2009 – 2013)

Por Francisca Gubernatis

Se autodescribe como un “mal dibujante” en sus redes sociales, en donde sus viñetas no pasan desapercibidas. El expresidente Sebastián Piñera poniendo un disco de Ricardo Arjona antes de un temblor muy fuerte. Una historia ficticia de qué pasaría si se legalizara el aborto. El hijo de la Presidenta Michelle Bachelet, Sebastián “Davalito” dibujado como un niño con traje de marinero pidiéndole una suma millonaria al “Tío Luksic” para “dulces”.

A través de los años, nadie se ha salvado de sus trazos negros de tinta china. Absolutamente nadie. Empresarios, políticos de todos los sectores, religiosos, militares, carabineros, artistas, personas comunes y otras no tanto. De alguna forma, todos han pasado por la irreverente e irónica pluma de Guillermo Galindo (34), quien ha llegado a crear un retrato crítico de la sociedad chilena bajo el nombre de Malaimagen.

Actualmente, es considerado como uno de los dibujantes políticos más relevantes de Chile, contando con más de 150 mil seguidores en Facebook, más de 46 mil en Twitter y cerca de 16 mil en Instagram. Pero sus viñetas no sólo irrumpen en Internet a través de su blog y redes sociales, también sus publicaciones han aparecido en diversos medios como Cáñamo, El Fracaso, Zafari y, a partir del 2011, aparece cada jueves en el semanal The Clinic.

En parte, esta visibilidad fue impulsada en mayo de 2011 por sus viñetas de Tolerancia Cero, las cuales estaban basadas en un programa de televisión de debate y entrevistas con un corte político del mismo nombre. Cada domingo, Malaimagen miraba atentamente el programa y tomaba apuntes de todo lo que sucedía: lo que decían los cuatro panelistas, algo que le haya pasado al invitado y algún conflicto o una situación anecdótica que haya sucedido.

Al concluir la emisión del programa, su trabajo recién comenzaba: había que definir el guión y la cantidad de cuadros, para luego poder dibujar lo más destacado del capítulo. Al terminar cada tira, el reloj ya daba las 4 de la mañana y, después de dormir tres horas, se despertaba para retocar las viñetas antes de subirlas a la red. ¿El resultado? Los días lunes, su blog llegó a recibir alrededor de 100 mil visitas y al concluir la saga de 100 capítulos, publicó el libro “Sin Tolerancia”, su primer trabajo con la editorial Random House Mondadori.

“Mucha gente cree que yo parto con Tolerancia Cero y cuando empiezo con Tolerancia Cero, ya tenía tres libros publicados. Pero fue un hito a nivel mediático, como un boom que le gustó a mucha gente, que agarró mucho vuelo”, advierte Malaimagen.

Los inicios

Guillermo estudió en un colegio católico y desde pequeño era mejor conocido como Guillo. Le apasionaba hacer historietas, crear personajes y ver los trabajos de autores como Quino y Lukas. “Leía las tiras cómicas del diario, las de Hervi. Pero no sé si fueron mi influencia directa. También leía la revista Topaze cuando chico. Yo no entendía los chistes, porque no entendía de política. Los veía porque eran dibujos nomás y me divertía que uno era el Presidente y que Pinochet era el malo”, recuerda.

Los años fueron pasando y, luego de egresar de Diseño Gráfico en la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), esa pasión se mantuvo. Pero no fue hasta el 2007, que decide hacer un blog. Pero sabía que no podría usar su pseudónimo de infancia por Guillo Bastías, mejor conocido como “Guillo” a secas. En ese momento no se imaginaría que años después los dos se encontrarían en una actividad referente al humor gráfico.

–Él estaba sentado en primera fila. Y yo dije, bueno, voy a aprovechar que está Guillo presente para contar de dónde nace mi pseudónimo Malaimagen y ahí yo conté que yo no me podía llamar Guillo porque existía un Guillo. Fue la primera vez que lo dije. Nos hicimos amigos y ya hemos ido a varias cosas juntos. Para mí era muy emocionante tener el cariño y la admiración mutua con un autor con mucha más trayectoria que yo y con un nombre mucho más consolidado –rememora.

Para Guillermo, el blog de Malaimagen comenzó como un experimento: algunos dibujos subidos a la red sin ninguna clase de pretensión más que la de entretenerse. Y es algo que lo deja muy en claro y va de la mano con el nombre. “Malaimagen tenía que ver el concepto de los dibujos que estaba proponiendo, que eran dibujos sin ninguna técnica, eran como -yo tenía ganas de dibujar, no tenía gran técnica pero sentía que yo podía y tenía como el derecho de hacerlo. Tenía todo un rollo así como conceptual”, advierte.

En aquello días, las horas de Malaimagen estaban divididas entre el dibujo y su trabajo en una empresa del retail. Cada momento que podía, se dejaba llevar a través de un lápiz y cualquier pedazo de papel que encontraba.

Con el paso de los meses esos trazos subidos a la web se transformaron en viñetas, en chistes que agarraron cada vez más popularidad. Junto con ello, su estética también fue evolucionando al estilo por el cual es reconocido hoy en día. Esos trazos simples en blanco y negro que tuvo desde un principios comenzaron a formar a personajes de grandes ojos redondos y cuerpos y narices más bien alargados.

– [Fui] mejorando en el sentido de que las viñetas eran mejor pensadas, ya no publicaba lo primero que se me venía a la cabeza, sino que le daba más vueltas. Y, a parte de eso, fue creciendo Malaimagen como marca con, no sé, libros publicados y me comenzó a conocer mucha más gente. Entonces también había más expectativas y más responsabilidad también sobre mi trabajo – explica.

Después de un tiempo, sus viñetas se fueron viralizando y comenzó a publicar en otras plataformas, por lo que se dieron las condiciones para que pudiera dedicarse a tiempo completo a Malaimagen.

Un retrato de la política chilena

De situaciones más cotidianas y costumbristas, poco a poco sus dibujos se acercaron a la esfera política, transformándose en el gran plato fuerte de su trabajo. La mezcla entre el poder, posición y visibilidad empezó a ser parte de la combinación que hacía a un “personaje” aparentemente irresistible para Malaimagen, siendo el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle el primer político chileno en ser retratado y aparecer en su blog, diciendo “Quiero darle una alegría a la gente”.

Pero a fines de septiembre de 2009, un nuevo personaje público apareció en su blog y se apoderó de sus viñetas, manteniéndose de manera estable hasta 2014.

– [Sebastián] Piñera fue la estrella del humor gráfico durante su Gobierno, porque daba demasiado material para dibujar. En un momento me aburrí de dibujar a Piñera porque cualquier chiste con él funcionaba, no había como un desafío. Sentía que Piñera era el divertido, no era lo que yo estaba dibujando – confiesa.

Las tiras cómicas que mostraban al ex mandatario siendo aludido por el Yeti como “Yeta” o encerrando a sus ministros bajo llave para que no siguieran renunciando, se viralizaban de manera casi instantánea. Pero, con su salida del gobierno en marzo de 2014, nuevos personajes entraron en juego y con ellos, un nuevo desafío.

– “[Michelle] Bachelet y todo lo que la rodeaba era muy distinto a lo que era el gobierno de Piñera, que era todo muy extrovertido, eran personalidades muy extrañas y muy raras, inéditas. En cambio, el gobierno de ahora son más empaquetados, más fomes, más medidos. Entonces al principio me costó sacarles un potencial humorístico para historietas. Bachelet me costó mucho en un principio, porque ella estaba muy blindada, se exponía poco, hablaba poco –confiesa.

A medida de que fueron pasando los días, Malaimagen analizó a cada uno de los nuevos actores, hallando el toque que necesitaba para retratarlos. “Es como tener que cambiarte de pega. Te cambias de pega y al principio de cuesta más, pero después uno agarra vuelo cuando ya conoces el entorno. Y eso me pasó a mí y probablemente me pase cuando se acabe este gobierno y lleguen pura gente nueva y tenga que comenzar a analizar personajes”, advierte.

Pero no sólo las personas relacionadas al gobierno de turno son el elemento central de sus viñetas. Políticos como Carlos Larraín y “Davalito” también fueron protagonistas de más de una tira cómica.

Bosquejando al “personaje”

Al momento de caricaturizar a un personaje nuevo, Malaimagen admite que hay un proceso de análisis, pero que termina resultando de una manera más bien intuitiva. “No es que me ponga a investigar de la vida personal de tal o cual político, sino que constantemente trato de estar al tanto de las noticias, de lo qué está pasando”, afirma.

De esta manera, tiene una idea de cómo es cada político, por lo que cuando le toca dibujarlos ya tiene un conocimiento de su historial político, muletillas, aspecto físico, entre muchos otros detalles. “No sé, si Allamand estuvo peleado con Piñera o no ocupa “esas cosas”, si la Von Baer tuvo algún atado con la Camila Vallejo”, ejemplifica, reafirmando que de esta forma, los guiones siempre buscan hacer guiños a situaciones que ocurrieron o que son contingentes.

El soundtrack detrás de sus dibujos

Con excepción de Los Simpson, los grandes maestros del sarcasmo para Malaimagen no provienen del mundo del dibujo, ni del humor gráfico o la animación, sino que de la música. Sus primeras lecciones las aprendió de la mano de Los Prisioneros, Los Miserables, Fiskales Ad Hok, Machuca y Attaque 77.

– Cuando comencé a escuchar grupos de música, que le entendía la letra, aprendí del Punk Rock el cómo sintetizar una idea, meterle sarcasmo, meterle ironía, que fuera bien al choque y que se sintetizara en una canción bien cortita de dos minutos. Y eso es lo mismo que se hace en los dibujos – afirma.

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Portada del libro «Boleta o Factura» (2015)

Viñeta «Castigo» (2011)

Portada del Libro «Pan y Circo» (2014)

«Tolerancia 0» Capitulo 1 (2011)

Es así como el punk rock se ha ido configurando como la banda sonora de la vida y del trabajo de Malaimagen. Por un lado, sus dibujos recogen la esencia del punk, su sentido de observación y su llegada al público masivo. Y, por otro lado, a fines de 1998 y comienzos de 1999, junto con un grupo de amigos, conforman una banda llamada Punkora. En ella, Guillermo toca guitarra, canta y compone.

Todo lo sólido se desvanece en el aire

En 2014, un trabajo marcaría su relación con el mundo de la música. Es precisamente en ese año que Malaimagen tuvo la oportunidad de unir dos de sus grandes pasiones, cumpliendo su sueño de poder hacer un videoclip animado.

El tema fue “Todo lo sólido se desvanece en el aire” de la cantante nacional Anita Tijoux. “Ella tenía plena confianza en mi trabajo y me dejó crear muy libremente, nunca hubo trabas. Al contrario, nos juntábamos, conversábamos, tirábamos ideas y en algún momento la cosa agarró vuelo”, recuerda.

Los dibujos de Malaimagen fueron animados por Víctor Paredes de FluorFilms, quien para Guillo significó un gran aporte y apoyo a su trabajo.

–Cuando yo estaba complicado con el guión, él me ayudaba, él proponía cosas también. No solamente hacía que los dibujos se movieran. Ahora yo soy bien cavernícola en el sentido de que yo no trabajo con animación. Entonces él los transformaba en esa cosa que se movía y yo quedé muy conforme con el resultado –reconoce.

En menos de 24 horas, el vídeo contó con más de 13 mil visitas de todo el mundo. “Que gente de otros países hayan visto mis dibujos a través de la música de ella, es súper emocionante”, agrega al respecto.

Chile no es un país corrupto

Desde el inicio de Malaimagen han pasado ocho años, más de 1.500 dibujos y viñetas subidos en su blog y, antes de cumplir los 30 años, ya había publicado sus primeros tres libros de manera independiente: “La cuenta por favor” (2009), “Abajo las manos” (2010) y “Voy saliendo” (2011). Luego vinieron los títulos “Pase usted” (2012), “Sin Tolerancia” (2013) y “Pan y Circo” (2014). Este último significó un hito muy especial para el dibujante. “Para mí era mi mejor trabajo, el que me consolidó en el tema del humor gráfico político”, afirma con una mezcla de emoción y timidez.

Actualmente, acaba de lanzar “Boleta o factura. Chile no es un país corrupto y otros chistes”, sacado a la venta por la editorial Random House Mondadori. Este libro de humor gráfico político abarca los últimos casos de corrupción descubiertos en Chile como el caso Penta, Caval y Soquimich, junto con todo el terremoto político que éstos han acarreado.

– “Este libro pretende dejar un registro gráfico, es como inmortalizar en historieta un antes y un después, de qué pasó con esto y qué fue lo que derrumbó la credibilidad del Gobierno, el caso Caval y el caso Penta que tienen a la mitad de la Udi en entredicho o en caso de cohecho” – agrega. SM