Actualmente son cinco los largometrajes de animación que se están desarrollando en Chile. Un hecho sin precedentes en la joven historia del cine animado nacional y que viene a cambiar una industria que cada día más se proyecta como un polo Latinoamericano.

Por Josefa Villaseca

Nahuel es un niño chilote de doce años marcado por la trágica muerte de su madre durante una tormenta al momento de su nacimiento. Gracias a esto su relación con su padre, un pescador de tomo y lomo, se vuelve distante emocionalmente. Además de esto, Nahuel debe lidiar con un gran temor por el mar que lo lleva a encontrar un mítico libro que le entregara el poder de superar sus miedos y transformarse en el orgulloso hijo de un hombre de mar.

Este es el argumento principal del largometraje “Nahuel y el Libro Mágico” que forma parte de una nueva generación de producciones audiovisuales de animación nacional que esperan cambiar la industria de este tipo de cine e instaurar un modelo que desarrolle, potencie y genere una continuidad de este contenido de larga duración, algo que en Chile no ha existido hasta el momento.

El proyecto nace a principios del año 2012, cuando Germán Acuña (Carburadores), director y creador de la película, emprende un viaje familiar hacia Chiloé, emblemático territorio al sur de Chile conocido por su riqueza natural, histórica y mitológica.

“Estando allá me inspiró el lugar, tuve la oportunidad de conversar con algunas personas de Chiloé y me di cuenta que la gente sigue viviendo al ritmo de las leyendas y sus personajes. Eso tuvo un impacto súper importante y para mí fue descubrir que no a muchos kilómetros en nuestro propio país hay una gran riqueza cultural. Entonces hay todo un material cultural, de historia, de mitología, que está ahí como para llegar y tomar”, relata Germán Acuña sobre el proceso de inspiración que vivió durante esas vacaciones familiares.

Cuando Germán volvió a Santiago llegó con una idea clara: realizar un largometraje de animación 2D que se centrara en un conflicto humano, inserto en el escenario mitológico y natural del sur de Chile. Lo que siguieron fueron largas sesiones de planificación de la trama, de evaluación de personajes, de primeros borradores de guion y muchas revisiones, las que señala siguen ocurriendo en este momento.

“Llegué a trabajar con un amigo que es guionista (Juan Pablo Sepúlveda) y el proceso fue como llegar con esta idea de una película ambientada en Chiloé con una historia humana de fondo de padre e hijo. La última versión que escribimos entre los dos la revisó Julio Rojas. El guion final tiene el trabajo de Juan Pablo, mío y la revisión de Julio Rojas” señala Acuña.

Conflicto humano y conexión con la audiencia

 Al momento de articular la idea original de la película, tanto Germán como el equipo sabía que el conflicto humano de Nahuel y la falta de conexión con su padre sería la forma de llamar la atención de audiencias de todas las edades.

“Obviamente los niños se van a conectar con el protagonista, que es un niño que tiene el tema de la superación de los miedos Hacia los papás está pensada esta temática de conflicto de relación padre-hijo. Yo soy papá y la paternidad siempre ha sido un tema para mí. En general el papá masculino, no es un tema muy tratado, siempre hay películas en las que la mamá es el centro. Por eso creo que es un poco más atractivo mostrar la figura del padre e hijo solos y el desastre que eso significa para una familia. Los hombres en general somos un desastre, como que las mujeres nos arreglan un poco, entonces imagínate una familia en donde no está la mamá y hay un papá y un hijo que no se relacionan. En ese sentido creo que la película propone estas dos líneas, tramas o temáticas que van servir para que un público infantil y un público adulto obtengan lecturas diferentes y se interesen en la película”, asegura el director.

La idea es generar personajes y situaciones en las que la audiencia pueda sentirse identificado en algún grado para así generar una conexión emocional con la obra. Es así como el equipo detrás de esta película comenzó un proceso de pre-producción orientado a encontrar escenarios, estilos, estéticas y personajes que se unieran en la tarea de conseguir este fin.

Nahuel encuentra Levisterio, un libro mágico proveniente de Europa y perdido por un cartógrafo español en una apuesta con una machi, y lo usa para vencer su miedo al mar. Enojado por este hecho un brujo malvado provoca una gran tormenta que hace naufragar al barco en el que navegaba un Nahuel sin miedo: padre e hijo son separados en el mar. El pequeño deberá enfrentarse a desafíos mágicos y leyendas para encontrar a su padre, junto la ayuda del libro mágico y Fresia, una pequeña aspirante a machi.

“La primera versión del guion consideraba más personajes y otro par de sub tramas que finalmente nos dimos cuenta no eran necesarias entonces limpiamos un poco. Habían varios personajes que finalmente no estaban cumpliendo un rol mayor sino que estaban ahí por enriquecer el mundo, con un rol más estético, entonces nos dimos cuenta que lo más importante era ésta historia humana que estaba en el centro de todo. Entonces limpiamos un poco, sacamos algunos personajes y dejamos a los que eran esenciales para la historia y dentro de esos tenemos un brujo, el trauco, un demonio inspirado en el chón-chón, la voladora, etc”, cuenta Acuña respecto a la búsqueda de una batería de personajes que le permitieran contar esta historia sin desviarse de lo esencial: la misión de Nahuel.

Al ambientar esta historia bajo el escenario mágico de Chiloé, la producción se encontró con muchos mitos y leyendas que forman parte del imaginario colectivo y de la cultura de Chile. Por esto tuvieron que decidir entre mostrar los personajes tal como los conocemos o modificarlos levemente para que se integraran con más fluidez a la narración del largometraje: “Hay mucho rescate de mitología pero no son rescates literales, si fueran así sería muy difícil armar una historia. Son influencias e inspiraciones pero no es el objetivo de la película enseñarle la mitología chilota a los niños”.

Modelos de producción.

Cuando Germán Acuña se propuso armar esta película lo hizo desde la libertad artística y creativa que un largometraje supone. El desarrollo extenso de una línea dramática y la formulación inteligente de cada paso, cada escena y cada diálogo lo atrajeron hacia el formato de larga duración por primera vez.

En términos artísticos se encontró con un mundo de posibilidades y un gran número de profesionales de la animación, ilustradores, guionistas, etc, del más alto nivel y comprometidos con el proyecto. De tal forma ha podido establecer una línea profesional, de historia y técnica en la cual se puede apreciar claramente la inspiración de grandes estudios internacionales como Ghibli y Cartoon Saloon. “Hacer una película de animación es muy caro. Aun así nuestra intención siempre fue hacer una película 100% en Chile con el talento chileno, pensando en nuestra primera audiencia como una audiencia local, lo que no quiere decir que no tenga posibilidades de exportarse, lo ideal es que si vaya a otras regiones”, señala Acuña.

Lo difícil fue encontrase ante un escenario no tan desarrollado de la industria del cine de animación. Históricamente Chile se encuentra en desequilibro en esta área en comparación con otros país de Latinoamérica. Con una historia de Animación que surge con la primera película de este tipo desarrollada en Chile en 1942 “15.000 dibujos” y con pocas, pero exitosas, producciones largas (entre ellas: “Papelucho” y “Ogú y Mampato»), la industria nacional aún no está preparada para albergar un constante flujo de cine animado que asegure, a lo menos, un estreno de este tipo por año.

Si bien existen organizaciones estatales que potencian el desarrollo de esta área, aún se encuentra en una primera etapa, de la cual todos los realizadores nacionales están esperando ver como evoluciona para garantizar el desarrollo de una industria potente a nivel latinoamericano e idealmente mundial. “En el fondo el desafío para la animación es ver como estos entes estatales puedes coordinar mejor esta área. En este minuto el Fondo Audiovisual (CNCA) tiene un fondo para producción de 200 millones, pero una película de animación medianamente seria que aspire a llevar al menos 200.000 personas a salas no se puede hacer con ese monto”, señala Germán.

Según el director, es importante que las personas a cargo de generar oportunidades para esta área del audiovisual se den cuenta que la animación es un cine con un potencial de masificación mucho mayor que otros. A nivel histórico los primeros éxitos de taquilla de todos los años han sido películas en este formato: “El cine de animación tiene potencialmente mucha mayor recepción por parte del público por lo tanto creo que el primer desafío de cualquier productor siempre va a ser el tema del financiamiento. El financiamiento y la distribución son los puntos más importantes. Por suerte en este momento contamos con una carta de interés de FOX en Chile, conocieron el proyecto, les interesó y nos dieron una carta de interés”.

Pese a los desafíos que se presentan de manera natural, Germán, al igual que todos los realizadores de animación nacional, tiene claro que las oportunidades que entregan arriesgarse con este tipo de contenidos tienen la potencialidad de establecer una industria nacional que nos sitúe como potencia latinoamericana.

“Aparte de hacer la película lo que estamos tratando de hacer es establecer un modelo de producción y es cómo hacer películas con un costo no tan alto, en relación con los costos que se barajan internacionalmente, pero sí poniendo mucho énfasis en la historia, en la propuesta artística y en la narración visual. Cuando tú tienes una película que cuesta mucha plata de alguna forma las expectativas comerciales son mucho más altas, por lo tanto muchas veces es un modelo que te limita de alguna forma ciertos aspectos artísticos. Queremos hacer películas sencillas pero bonitas, pequeñas obras de artesanía sin volverse loco con presupuestos. Entonces a nosotros nos interesa establecer el modelo de producción, queremos hacer esta película y ya estamos pensando en la segunda y en la tercera. La idea es ojalá algún día llegar al ritmo de una película cada dos años, ese sería el ideal”, señala el director de “Nahuel y el Libro Mágico”.

Estilo + historia

 De manera personal, Germán Acuña es un fanático del trabajo de una de las leyendas del cine de animación Hayao Miyazaki y Kazuo Oga, encargado de fondos de estudio Ghibli. Esta influencia se ve en el estilo elegido para llevar la historia de Nahuel a la pantalla grande, que destaca por un trabajo cuidado y estético de ambientación y arte.

“Lo que nosotros queremos hacer es ojalá ser la primera de una nueva camada de películas, es por eso que estamos trabajando muy en serio para tratar de proponer un estilo gráfico atractivo” relata el realizador.

Parte de esta propuesta es la elección de hacer la pieza en animación 2D con estereoscopía (técnica que simula la sensación de profundidad y multidimensionalidad en una imagen plana), esta decisión es una confluencia de la afinidad de Germán con este formato, la libertad que entrega y la pertenencia de ella con la idea y vibra general con la cual está pensado el largometraje.

Las aventuras de Nahuel son acompañadas en todo momento por el paisaje particular de Chiloé: las casas coloridas, el verde frondoso y el gris azulado de tormenta en el mar. Es aquí en donde entra en juego el trabajo de fondos (en donde podemos ver la influencia del antes nombrado Kazuo Oga), que son tratados como una historia por sí mismos y que Germán espera, le proporcionarán un ritmo orgánico a la cinta: “Aquí lo importante es esta sensación de naturaleza, si estamos en un ambiente húmedo hay que transmitirlo, si estamos en un bosque encerrado hay que tratar de transmitir un poco el musgo y la luz. Eso es el trabajo que se ha tratado hacer y que ahora se ha seguido mejorando en el trabajo de producción que estamos haciendo”.

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Teaser de Nahuel y el libro magico

Test de arte de la película

Poses de “Kalku”

Rotación de «Nahuel»

Diseño de fondos

Diseño de elementos de fondos

Diseño de personajes secundarios «pescadores»

Expresiones de “Ruende”

Diseño de fondos

Desafíos

Actualmente “Nahuel y el Libro Mágico” se encuentra finalizando el proceso de pre-producción, terminando el diseño de personajes, concept art, color key y en medio de una primera versión del storyboard que representará un primer acercamiento a la historia con la que Germán Acuña volvió de Chiloé el año 2012.

La intención del equipo detrás de este largometraje es realizar el estreno comercial el año 2018 en todo Chile. “Lo ideal es que la película tenga un estreno simultáneo con al menos 50 copias. El sueño es que se transforme en la película con más asistentes, por lo menos de la pequeña historia que tenemos de cine de animación en Chile. Ahora eso depende de muchos factores, para mí es muy difícil proyectar pero lo ideal sería tener por lo menos 250.000 espectadores”, reflexiona Germán Acuña.

El desafío es grande, pero Germán tiene claro que además de un buen producto lo que hacen falta son iniciativas y políticas de fomento a la formación de audiencias en el audiovisual. Solo de esta manera es posible educar e inculcar hábitos culturales al público nacional, que resulten en la masificación de una audiencia que sostenga y fomente la formación de nuevas producciones.

“Nosotros hoy día tenemos que plantar la semilla para que cuando esas generaciones crezcan podamos hablar de que hay un cambio de audiencia. Pero eso no sucede hasta que no se invierta realmente en la infancia de los espectadores. Ir al cine en Chile hoy en día es como ir a Fantasilandia, la mayoría de la gente va porque quiere olvidar los problemas, y tener la sensación de hacer algo divertido, lo que es súper válido y tiene que ser así, pero no hay una cultura de ir al cine. Hasta que eso no se transforme en una conducta masiva difícilmente va a cambiar”, señala Acuña.

Así como Nahuel debe enfrentarse a sus más grandes miedos para lograr encontrar a su padre, Carburadores se prepara para formar parte de esta importante nueva página en la historia del cine de animación chileno. Con un equipo de profesionales talentosos y con herramientas para generar contenidos exitosos a nivel artístico y de audiencia, esperamos ver a “Nahuel y el libro mágico” en todos los cines del país, junto con los otros largometrajes que se están desarrollando y que buscan cambiar la trayectoria de este formato en la industria nacional de animación. SM

FICHA TÉCNICA

Nombre de la obra: “Nahuel y el Libro Mágico”
Duración estimada: 85-90 minutos
Director: Germán Acuña
Productor ejecutivo: Patricio Escala
Equipo de producción: Carburadores
Guionista: Germán Acuña – Juan Pablo Sepúlveda
Asesor: Julio Rojas
Dirección de arte: Germán Acuña – Constanza Adonis
Juan Sandoval
Técnica: 2d digital
Fecha estimada de estreno: 2018
Público: Familiar