Terror, comedia, stopmotion y mucho humor negro, es parte de la fórmula de “Pos Eso” del director español Sam, quien conversó con Solomonos acerca de lo que lo que significó crear y desarrollar su primer largometraje.

Escena de largometraje “Pos eso” (2015)

Por Francisca Gubernatis

Sus piernas pedalean cada vez más rápido por el pasillo. El pequeño Damien tenía un propósito e iba directo a ello: dañar a su madre. Mientras que ella, sin sospechar lo que sucedería, se sube a un taburete. Las ruedas del triciclo giran y giran hasta que, por fin, él la divisa. Sin titubear, el niño sigue su paso chocando contra ella, haciéndola caer del balcón del segundo piso al compás de “Ave Satani”. Esta escena de “La Profecía” (“The Omen”, 1976) de Richard Donner es una de las tantas que es retratada en el largometraje “Pos Eso” (2014) del animador español Samuel Ortí (mejor conocido por todos como Sam).

Bajo la técnica del stopmotion y de la comedia, la película de Sam no sólo recorre los pasos de “El Exorcista” (1973) de William Friedkin, sino que también le hace un sinfín número de guiños a otras películas de terror, mezclándolas con la cultura popular española, tocando temas como los toreros, el flamenco y la prensa rosa del país. Todo dirigido a un público adulto, bajo un tono de humor hipertextual y negro, bordeando lo “gore” -pero con sangre de goma y plastilina. Detalles muy característicos de su realizador y su portafolio.

Hasta la fecha, la historia sobre la posesión diabólica del hijo de una bailadora y un torero fue recibida con aplausos en el Festival Annecy 2015, donde fue nominada como mejor película. Además, hasta la fecha, “Pos Eso” ha recibido premios como Mejor Película para adultos en ANIFILM, Primer Premio en Athens Animfest y Mejor Largometraje en Festival Chilemonos. Este último fue un galardón que Sam no se lo esperaba. “Creo que ha sido el premio más emotivo que he recibido en toda mi vida y eso es decir mucho. Porque he ganado bastantes premios. Pero nunca en mi vida me había emocionado tanto”, afirmó Sam luego de recibir el galardón, que lo dejó al borde de las lágrimas y de la sorpresa.

Es precisamente, en su visita al Cuarto Festival Internacional Chilemonos que hablamos con Sam acerca de sus inicios en el mundo de la animación y su primer largometraje, “Pos Eso”.

Solomonos (SM): ¿Cómo comenzaste en el mundo de la animación? Cuéntanos tus inicios y qué es lo que te motivo a dedicarte a esta área de lo audiovisual.

Sam (S): Mi primer inicio en el campo de la animación fue siendo muy pequeño y fue tras ver el making of de “La Guerra de las Galaxias”. Yo vi unos niños que hacían plastilina o algo así, se veía en el making, y a mí aquello me motivó mucho, inmediatamente quise ponerme a hacer animación. Lamentablemente, no tenía una cámara. Así que pasé muchos muchos años ahorrando hasta que me pude comprar una y de ahí es donde empecé a hacer mis primeros experimentos en stopmotion con muñequitos de goma y con plastilina. Luego lo abandoné, porque a mi familia no le parecía bien que me dedicara a algo tan banal como el cine y me dediqué al heavy metal, que era una cosa con mucho más empaque. Me dejé el pelo largo, me compré una guitarra y me olvidé del cine. Cuando llegó el final de la adolescencia, al principio de la madurez, quiero decir a principio de los veinte, llegó la alopecia y perdí el pelo y pensé que un guitarrista heavy metal sin pelo no merecía ningún tipo de consideración y descarté dedicarme a la música también.

Entonces, a mí siempre me había gustado el cine y dije “pues voy a hacer cine, ¿por qué no?”. E intenté hacer cine con actores, pero se me daba muy mal convocar a los actores, no venían nunca y yo ya estaba un poco descontrolado y agobiado. Y un buen día vi un corto por casualidad en el que los actores eran figuritas de plastilina y me acordé eso que había hecho yo de pequeño y dije “¡Eureka! ¡Me haré los actores yo! Y así vendrán siempre a los ensayos y a la filmación”. Así que yo entré un poco a esto de la animación por error, no fue algo buscado. Fue consecuencia de mi poca capacidad para convocar a los actores.

SM: Precisamente, en una entrevista antigua mencionaste ese punto: “la animación es como trabajar con actores, pero sin actores”…

S: Es que la animación en stopmotion es lo más parecido a la filmación real: tú tienes un decorado, tienes unos personajes, tienes un vestuario -es prácticamente igual que una película de ficción, la única diferencia es que es a escala y muy muy despacio. Pero, por lo demás, se parece mucho -tienes que entender también que la animación, lo que me atraía de la animación era el hecho que era un efecto especial en los años setenta. A mí me gustaba “El Imperio Contraataca” y los efectos especiales de Harryhausen. Era eso lo que yo quería hacer. Jamás se me pasó por la cabeza que podría hacer una peli solo con animación, no sabía que eso existía. Te estoy hablando mucho antes de que existiera “Pesadilla antes de Navidad” o una película así de famosa. Fue todo un poco casualidad. Al mismo tiempo prácticamente descubrí pues los cortos de “Wallace & Gromit” y “Pesadilla antes de Navidad” apareció por esos años. Entonces todo fue como casualidades.

SM: ¿Cómo describirías el sello distintivo de Conflictivos Production?

S: Yo creo que el sello es que nosotros hacemos películas, hasta ahora, de animación destinadas a un público adulto. Siempre hemos intentado de que sean comedias. Yo creo que voy a seguir en esa línea. Lo que sí no tengo tan claro es que a partir de ahora voy a hacer una comedia tan típica como lo que he hecho hasta ahora. Voy intentar hacer un poco más de humor más negro aún si cabe y más kafkiano. Pero, bueno, si que quiero intentar hacer algo distinto y ceñirme exclusivamente a la animación. Estoy investigando la posibilidad de utilizar mestizaje entre acción real y animación.

SM: Crear y desarrollar “Pos Eso” fue un muy largo proceso, que duró años, en el cual estuviste presente en todas las áreas. ¿Nos podrías hablar acerca de ello?

S: Yo estoy en todos los departamentos y, mismo tiempo, toda la gente que trabaja conmigo no se circunscriben sólo a un cometido en la película. Casi todo el mundo es polivalente y el director de fotografía hace maquetas y también escribe y también lleva la motion control y es su propio eléctrico. Flora, que es mi mujer, hace el vestuario, pero es la Jefa de Producción también. Todo el mundo es polivalente, porque es la única manera de sacar un proyecto como éste, con ese presupuesto. Los únicos que son un poco más al margen son los animadores, pero aún así también trabajan de model maker y se preparan sus propios muñecos y los reparan. Yo he trabajado en compañías grandes como Aardman, en donde todo es muy compartimentado y cada uno solo tiene una labor. Además no puedes meterte en la labor de otro, porque viene un sindicato y te cruje. En nuestro caso es todo lo contrario: cuanto más puedas ayudar al de al lado, pues mucho más agradecidos estamos todos.

Y, en mi caso, yo soy por formación o por deformación -no sé a qué se debe, me gusta estar pendiente a todas las áreas de la producción. O sea desde el minuto cero estoy viendo el guión y preparando los diseños hasta la postproducción, efectos especiales, sonidos, música. Estoy encima de todo. Me es imposible decir que esta área es menos que esta otra, para mí todas son muy importantes y las disfruto todas, mucho. El problema es que es muy exhausto, porque son muchos años dedicados exclusivamente a un proyecto. Te hablo de siete días a la semana trabajando una media de 12 o 14 horas todos los días. Es muy, muy agotador al final.

SM: Antes de “Pos Eso”, hiciste una serie de cortometrajes bastante bien aclamados como “Vicenta”. ¿Cómo fue ese paso del cortometraje al largometraje?

S: Para mí fue un paso muy natural. Porque, la verdad es que antes de hacer “Pos Eso” teníamos la idea de hacer un largometraje que tenía como título “Ramón” y que aunaba cuatro cortometrajes que eran: “El ataque de los Kriters asesinos”, “The Werepig” y “Vicenta”, y otra historia más que los unía. Estos cortos, desde el principio -”El ataque…”, no-, pero tanto como “The Werepig” y “Vicenta” sabíamos que formaban parte de un largometraje, por eso son cortos tan largos. Y se trabajaron de ese punto de vista. Yo sabía en qué momento del largo iban y el ritmo de esas historias está hecha con ese fin. No son cortos en sí mismos totalmente, lo son a nivel narrativo, pero a nivel rítmico yo quería que funcionaran dentro de un largo. Lo que pasó es lo que pasa con estas cosas, que llega un productor y se fue con el dinero y nos dejó con la película colgados. Entonces yo tuve la suerte de poder recuperar los derechos de mis cortos y poder moverlos como cortometrajes. Pero ese largometraje nunca se terminó, es un trabajo incompleto para mí. ¿Quién sabe? Tal vez, algún día cojo y termino ese largometraje que está a la mitad. Hay mucho material que está rodado que nunca he podido enseñar y me gustaría enseñarlo. SM

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Sam animando cortometraje “Vicenta” (2010)

Afiche de “Pos eso” (2015)

Arte conceptual del largometraje “Pos Eso”

Vestuario de la protagonista diseñado por Flora Cuevas Montes

Personajes de “Pos Eso”