Quisieron alejarse de la clásica historia de amor romántica para hablar de las complejidades en las relaciones de parejas, de manera simple y directa. Utilizando un dibujo sencillo, música y humor, lograron cautivar diferentes audiencias alrededor del mundo.

Escena  de »The Gift»

Por Pamela Riveros Ríos
Editado por Pilar Subiabre

Articulo reeditado para la edición especial de Solomonos Magazine

La expresión del amor y las relaciones románticas ha sido un tema recurrentemente para el cine. Grandes dramas y fastuosas producciones se han preocupado de explotar el romanticismo. Sin embargo, en Miniestudios quisieron explorar este aspecto del ser humano desde una mirada diferente, retratando una dinámica de amor simple con la cual nos sintiéramos identificados.

En 2008 Julio Pot, director en Miniestudios, curioseaba el sitio “9gag.com” cuando encontró una webcomic llamada “True Love”.  Lo que primero le llamó la atención fue el formato, semejante a un storyboard, que dejaba listo el proceso de animación para realizar una pieza audiovisual. “Busqué y busqué hasta que en un lugar lo encontré completo, con la firma al final que decía ‘Felipe Gómez’. Averigüé su correo y, sinceramente, no me acuerdo cómo llegué a él”, recuerda.

A pesar que el creador era brasileño, una vez efectuado el contacto no tuvo problemas para que Julio convirtiese su obra en un cortometraje, y sin esperar más, comenzó a dibujar su proyecto, trabajo que realizaba en paralelo a sus labores en la productora. Luego, decidió conversar con su socia y productora ejecutiva, Cecilia Baeriswyl, para llevarlo a cabo.

Este hecho fortuito fue un acierto para Miniestudios, que por entonces se encontraba en la búsqueda de un proyecto propio que le diera visibilidad. Así, “The Gift” se convertiría en esa pieza que tanto ansiaba encontrar el equipo de producción.

Para solucionar el tema del financiamiento, decidieron recurrir a “Idéame” (/idea.me), plataforma web que permite reunir fondos para proyectos a través de un sistema de cooperación colectiva, también conocido como crowdfunding. Para postular, se las arreglaron con el material que tenían hasta ese momento. “Agarramos ese webcomic, lo cortamos en pedacitos e hicimos el animatic bien simple, pero cuando lo terminamos nos dimos cuenta que era muy cortito, era sólo de un minuto, y ahí comenzamos a dibujar imitando el trazo”, dice Julio.

Era diciembre de 2011 y en “Idéame” encontraron interesante recibir un proyecto de este tipo; nunca habían tenido algo relacionado con la animación y les otorgaron 40 días de plazo para juntar el dinero. “Le pedimos a gente de Chile, a los amigos. Felipe también estaba con sus amigos consiguiendo dinero –en Sao Paulo- y logramos llegar a los 1500 dólares”, cuenta.

Sin embargo, en el transcurso de esos 40 días, el cortometraje había evolucionado; se sumaron elementos técnicos y la historia se alargó, por lo que ya se había encarecido la factura.

24 frames

Con ese primer monto recaudado decidieron costear el libro de arte, y para conseguir el resto del dinero necesario, postularon a dineros públicos que entrega el Fondo Audiovisual. Finalmente, el año 2012 obtuvieron el financiamiento para continuar.

“La producción estaba pensada en cuatro meses y se alargó a siete. Entonces, el material empezó a madurar también; lo montamos como cinco veces. Julio decía: ‘no está muy fluido, quiero más fluidez, quiero más intercalación’. Fue un trabajo más largo de lo que pensábamos”, comenta Cecilia Baeriswyl. Esto se explica porque el cortometraje está animado a 24 frames por segundo y no a 12 como comúnmente se hace, “eso fue un lujo”, dice Julio y agrega, “yo pensé que el arte era tan simple que no iba a lucir algo en blanco y negro. Pero no nos dimos cuenta de algo, es tan detallista la animación, que intercalar o asistir esos planos fue un suplicio. El asistente de animación casi se murió. Me dijo que en un mes podía hacer los planos, pero fueron en dos, casi sin dormir”. En tanto, la productora ejecutiva agrega: “Claro, estaba hecho el montaje, pero todavía no se terminaba la animación”.

Todo se dilataría mucho más cuando vieron que la música, la misma con la cual postularon al fondo concursable, no representaba de buena manera la historia. Finalmente, “The Gift” estuvo terminado en diciembre de 2012 y la postproducción de sonido en febrero de 2013.

Una historia de amor real

El elemento central que da vida a la trama es una pelota celeste, que sale desde el pecho de los personajes. “Me llamó la atención, porque era una historia que hablaba de amor, pero que no mostraba un corazón. Era algo romántico, pero sin serlo”, comenta Julio sobre este enigmático símbolo, “todos se preguntan qué es y yo les digo que no sé. De hecho, Felipe Gómez nunca me dijo que era esa pelotita, y yo creo que esa es la gracia, porque no importa, puede ser amor, respeto, lo que tú interpretes”.

Por otra parte, a Cecilia Baeriswyl  le resultó interesante el humor y las ironías que presentaba el comic original entorno a las relaciones de pareja, “a quién no le ha pasado”, comenta la productora, y agrega: “Fue mutando. El webcomic es mucho más sencillo que el corto sobre la relación de pareja, pero la idea inicial está”.

Uno de los aspectos que se profundizó fue el deterioro del noviazgo de la pareja. En la historia original estaba abordado de forma más sencilla. Buscaron elementos que pudiesen justificar esta separación y por qué es la mujer la que abandona al protagonista: “Había escuchado cosas de amigos, más las que me habían pasado a mí. Por ejemplo, cuando uno empieza con una pareja en una relación seria, ya te cambiaste de ropa; ya no puedes usar esas poleras gráficas con caras”, relata Julio, y a esto suma otro aspecto: “Debo reconocer que es algo mío, es como que uno se empieza a encerrar en sí mismo”. Por ello, pusieron énfasis en dejar claro el quiebre de la pareja y así lograr un equilibrio en el relato, “no quisimos que ‘The Gift’ fuera algo sexista, la mujer mala y el hombre bueno, o viceversa”.

Julio Pot sostiene que en la historia el protagonista también es culpable del fracaso del noviazgo, y allí reside su atractivo. “Ella se fue, pero no porque era mala, sino porque ya no soportaba su actitud. Por otro lado, él sigue siendo el personaje principal y por esa razón lo seguimos viendo en el corto, pero lo que hizo él estaba muy mal”.

Para retratar de una forma más potente y visual el deterioro de la relación de pareja, Miniestudios utilizó variados elementos que sirvieron para apoyar la narración de “The Gift”, los cuales consistieron en el color, los personajes bocetados y la música.

El boceto

El creador del webcomic “True Love” sólo había bocetado a los personajes que aparecían en él, pero estos bocetos se mantuvieron para diseñar a los protagonistas del cortometraje. Quisieron que el arte de “The Gift” fuera sencillo y simple, pero se dieron cuenta que no se podría sostener la animación de esta forma hasta el final. Se percataron que faltaban atractivos visuales que lograran mantener la atención. “Ahí empezamos a planear cómo podríamos presentarlo y nos dimos cuenta que tenía que ser por la técnica. Ella, entre más se va enojando, va teniendo más detalles en el dibujo, y a eso le sumamos que entre más se iba complejizando la relación, tenía más colores”.

Fue por aquella razón que se decidió comenzar el cortometraje con los personajes dibujándose a sí mismos. Además, se fueron agregando otros elementos, como las sombras y los rasgos de la cara.

El color

“El color tiene una importancia artística súper importante, porque tú vas viendo que se va generando color en cuanto se va haciendo más fuerte la pelea”, explica Cecilia.

Este elemento, puesto de manera sutil en el cortometraje, a simple vista no es fácil percibirlo, pero sí sentirlo. En el inicio, los personajes están difuminados y sus pies no se ven. A medida que avanza el relato, ellos surgen de forma completa. Posteriormente y con el transcurso de la historia, se van sumando sombras color gris, volviéndose cada vez más oscuras; y ya cuando la situación se complejiza, es posible ver exuberantes rayas al fondo del cuadro.

“Eso era lo que nosotros queríamos, que cada plano fuera un poquito más complejo. Son 20 planos y ya no te das cuenta cuando todo se puso complejo. Cuando le soltaba la mano, quedaba en blanco y negro de nuevo”, cuenta Julio Pot.

Uno de los primeros colores que es posible ver en “The Gift” es el celeste, el cual está presente durante todo el cortometraje. La razón fue simple: se vería muy poco llamativo mantener a los personajes boceteados en blanco y negro. Sin embargo, y aunque este color puede representar el amor o la relación entre ellos, no quisieron utilizar el reiterado rojo.

La música llenando el espacio en blanco

Un elemento central fue el sonoro. Julio sentía que debía poner énfasis en esto, ya que cumplía un rol relevante acompañando la imagen y potenciándola: “Personalmente, tengo un tema con los musicalizadores, ya que son muy buenos músicos, pero no entienden el concepto de musicalizar”, puntualiza.

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Escena de »The Gift»

Concepto de arte »The Gift»

Fragmentos del webcomic »True Love», que dio origen al cortometraje

Escena de »The Gift»

Rotación de personajes

Escena de »The Gift»

Escena de »The Gift»

En un principio, “The Gift” contaba con la interpretación en piano del propio Julio, grabando la mano derecha primero y luego la izquierda. Como no quedó conforme, quiso probar con otras opciones. Estuvo tres semanas, encerrado en su casa, tratando de lograrlo, pero a esas alturas Cecilia ya lo estaba terminando de convencer para que consiguieran músicos.

Fue Felipe Inostroza, en el violoncello, y Víctor Muñoz, en el violín, quienes se sumaron al equipo. Además, contaban con la ayuda del hermano de Julio, Marcelo Pot, para probar el sonido a través de una guitarra. Otra persona relevante fue Iván Quiroz, quien estuvo a cargo de realizar el Foley, “Quedó súper bueno y detallado, porque como el corto está en blanco y negro, casi no hay fondo, pero lo que te hace llenar el espacio es el sonido”, aclara el director.

Un fin de semana fueron invitados a visionar “The Gift” para comenzar a trabajar. Al respecto, Julio recuerda: “Empezamos a grabar por partes, y fue emocionante cuando él –el violinista- se puso a escuchar la mano derecha y comenzó a grabar arriba. Humildemente me preguntaba si podía agregar cosas”. A su vez, Víctor Muñoz logró improvisar melodías en el momento de la obra en que la relación de la pareja se complejiza: “Le pedí, si era posible, representar los movimientos de ella, y cómo lo haría en el violín. Esa fue la parte más interesante de la música, que él hacia calzar el violín con la discusión que tenían ellos”, agrega Julio.

Estreno y éxito en festivales

En mayo de 2013, el cortometraje “The Gift” es estrenado en la segunda versión del Festival Internacional de Animación Chilemonos. Fue la primera vez que Cecilia y Julio pudieron ver la reacción del público. “Sinceramente nos impresionó, vimos que el corto realmente funcionaba. Ahí pensamos que nos podía ir bien”, recuerda Julio. En tanto, Cecilia agrega: “Fue raro ¡Cómo se reían donde se tenían que reír! Conocimos también a la competencia, todos chilenos, y recibimos súper buenas críticas”.

Luego, “The Gift” partiría a otros festivales alrededor del mundo. Se presentaría en varios países de Europa, Asia, América, y competiría en muchos de ellos, logrando 10 premios y 4 menciones, sitúandolo como uno de los cortometrajes de animación chilena más importantes.

La exhibición del cortometraje en el Sound of Silent Film Festival 2014, en Chicago, USA, a Julio le pareció inolvidable: “Eligen obras que funcionen en silencio e invitan a un compositor para que toque en vivo la música de cómo se le ocurriría que fuese. Nosotros, cuando supimos, quedamos súper felices”.

Además, el director señala un premio que para él resulta muy especial: “Los premios que más me gustan a mí son los que nos entregaron en el Young About Festival Internazionale Giovani e Cinema, de Italia”. En este certamen fueron merecedores de dos galardones: Adult Jury Prize y el Kid’s Jury Prize Winner. “Invitan a un montón de niños y ellos eligen el corto que les gustó”.

Pero más que todos los galardones recibidos, lo que realmente impacta a sus creadores son las reacciones del público que se identifica con el cortometraje. “Kastrol –animador y colaborador de Miniestudios- me contó que llevó a sus papás, y su mamá terminó llorando. También recibimos un mensaje por YouTube de un asistente al Sound of the Silent Film Festival. Él fue con su ex pareja y se emocionaron con el corto; solucionaron su rencilla y nos agradecen. Nos contó que era exactamente lo que había vivido con su relación y le agradó que fuera con humor, ya que era más ligero”, destaca Julio con satisfacción. SM