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“Sería de gran ayuda que, a partir de este hallazgo, se pudiera declarar el 25 de julio como Día nacional del animador chileno, pues, al tener un fundamento material (la existencia del cortometraje mismo), la actividad de la animación audiovisual en el país adquiere una legitimidad histórica que hace necesaria su conmemoración. Hemos encontrado el primer vestigio, algo que muchos países de nuestro continente no pueden decir.”

Jaime Córdova
director del Festival de Cine Recobrado

Arturo Alessandri en su escritorio.
El calendario muestra la fecha de su inauguración, 23 de diciembre de 1920.

«Imagen cortesía de Jaime Córdova (Festival Cine Recobrado) y Cineteca Nacional de Chile»

Alfredo Serey Vial

«Imagen del libro: Grandezas y miserias del cine chileno (Alberto Santana – 1957), p.16»

El 25 de julio de 1921 se estrenó en el Teatro Central de Concepción La transmisión del mando supremo 1920-1925 de Alfredo Serey Vial. El estreno en Santiago se celebraría una semana después, el 1 de agosto de 1921 (1). Considerada la primera animación chilena, el cortometraje permaneció perdido hasta 2023, cuando fue redescubierto por Jaime Córdova, director del Festival de Cine Recobrado de Valparaíso. El film fue la primera producción de la compañía chilena National Film, con Nicolás Martínez Ezquerro asistiendo a Serey en parte técnica y de fotografía. La transmisión del mando supremo marcaría el primer y último experimento en animación por parte de Serey.

El cortometraje hace honor a su título, mostrando la transmisión del mando presidencial en el año 1920, de Juan Luis Sanfuentes a Arturo Alessandri Palma. Sin una estructura narrativa concreta, La transmisión del mando supremo imagina en cortas viñetas los primeros días del nuevo presidente. El film inicia con Alessandri en su escritorio, un calendario detrás suyo mostrando la fecha del 23 de diciembre de 1920, jueves en el que sería inaugurado como presidente por primera vez (2). Subsecuentes escenas, utilizando alegoría y sátira, muestran un entusiasmo palpable por parte de la clase trabajadora al recibir a Alessandri como presidente. Serey igualmente identifica los problemas que el nuevo presidente tendrá que enfrentar durante su mandato, empezando con un déficit fiscal, representado como telarañas dejadas por la administración anterior, ahora responsabilidad de Alessandri por limpiar.

Un hilo conductor a través del cortometraje es el entusiasmo del pueblo al recibir a Alessandri. En repetidas ocasiones se enfoca Serey en este entusiasmo, enfatizando lo emblemática que fue la esperanza alrededor del cambio de mando. Anticipando el estreno del film en Santiago, el diario La Nación comenta:

“esta producción nacional, aparte de su gran valor artístico, tendrá para nosotros el mérito de reflejar en su argumento un pasaje de nuestra vida republicana de gran trascendencia, ya que la subida al poder del señor Alessandri representa para nuestro país la iniciación de un nuevo régimen de Gobierno, del cual se esperan mejores días para la patria.”

(La Nación, 1 de agosto de 1921).

Teatro Central de Concepción.
Lugar de estreno el Día 25 de julio de 1921

Cine Alhambra de Santiago.
El estreno en la capital se celebraría el día 1 de agosto de 1921

A pesar de la emoción alrededor de la inauguración presidencial, no hubo un esfuerzo por capturar el evento en film. Serey, en una entrevista con La Nación, destaca esto como motivación detrás del cortometraje: “como vi que nadie se preocupó de filmar una película de la ceremonia más esperada de todas nuestras transmisiones presidenciales, y siendo ya tarde, me resolví a hacerla en dibujos animados” (La Nación, 1 de agosto de 1921). El resultado fue un cortometraje que, presuntamente, entusiasmó tanto al nuevo presidente para invitar a Serey Vial y Martínez Ezquerro a visitarlo en La Moneda, donde premió a los directores con un cheque, luego de ordenar mostrar el cortometraje a lo largo del país (3).

Dentro de los personajes retratados en el cortometraje se incluyen varios miembros del gabinete de Alessandri, figuras reconocibles para la audiencia de su momento. Entre ellos se identifican el jefe de gabinete Pedro Aguirre Cerda, general de la alianza liberal Héctor Arancibia Laso, el anterior presidente Juan Luis Sanfuente, y el senador Malaquías Concha Ortiz. Adicionalmente, Serey introduce personajes alegóricos como parte de su comentario político. Ejemplos de ellos son figuras representando a la clase trabajadora, una maternal democracia, y la República de Chile. El personaje más importante, sin embargo, es sin duda Alessandri, apodado el “León de Tarapacá” debido a la fuerza de su discurso orientado al sector obrero. Serey captura estas cualidades del presidente por medio de una viñeta en la que el presidente aparece como un auténtico león, el “León de la República”, que lidera con amor.

De izquierda a derecha: Arturo Alessandri Palma (1), Malaquías Concha Ortiz (2), Pedro Aguirre Cerda (3)

«Imagen cortesía de Jaime Córdova (Festival Cine Recobrado) y Cineteca Nacional de Chile. Fotografías: Biblioteca del Congreso Nacional de Chile»

Como se ha aludido a través del artículo, Serey no era un animador por profesión, sino un caricaturista para el diario Las Últimas Noticias (4). En este sentido, el cortometraje se puede entender mejor como un experimento por parte del artista, al igual que una continuación de su trabajo como dibujante. Esta conexión va más allá de la singularidad de Serey como animador, representando progreso en Chile nacido a base de la experimentación personal de sus artistas, en paralelo a la modernización del país a inicios del siglo XX. Arturo Alessandri Palma mismo es visto como representante de esta época de modernización (Espinoza Guerra 155). La transmisión del mando supremo presenta entonces una simbiosis entre la sátira política y el naciente medio de la animación, con claro interés en el progreso tecnológico, social, y político del país.

A falta de musicalización y sonido, el corto innova de distintas maneras. El diálogo es contenido en globos que recuerdan no solo a las caricaturas políticas donde el trabajo de Serey se origina, sino también a otras animaciones de la época, principalmente los famosos personajes norteamericanos Mutt and Jeff (5). Sonidos diegéticos son igualmente retratados de forma gráfica, notablemente en forma de partituras y notas musicales que reemplazan lo auditivo con lo visual.

Un enigma que persiste sobre el cortometraje, sin embargo, emerge con la presencia de animaciones sobreimpresas sobre los dibujos originales. Aparentemente pintado sobre el film terminado, varias secuencias del cortometraje incluyen un estilo distinto de animación; letras y movimientos abstractos en tintas roja y negra aparecen sobre los dibujos de Serey, ocasionalmente superando la complejidad de la animación que está por debajo. Esta animación es utilizada de distintas formas, principalmente para enfatizar los dibujos de Serey, dando dirección exacta a la mirada de los personajes, y resaltando diálogo.

El diario Las Últimas Noticias de la época presenta un fotograma ausente en el film actual (derecha). A la izquierda, fotograma del cortometraje rescatado.

«Imagen cortesía de Jaime Córdova (Festival Cine Recobrado) y Cineteca Nacional de Chile. / Fotograma ausente: Cinechile.cl»

El título de ‘‘la primera animación chilena’’ se puede contextualizar mejor al considerar el estado de la animación alrededor del mundo. Mientras es difícil identificar la primera animación en la historia, Fantasmagorie de Émile Cohl en 1908 es frecuentemente nombrada portadora de este título. Es importante notar que ejemplos de animación preceden a Cohl, así como las animaciones en tiza de Humorous Phases of Funny Faces (1906) o breves fragmentos en stop motion de The Haunted Hotel (1907), ambos de J. Stuart Blackton. Fantasmagorie, sin embargo, destaca por ser el primer film reconocido como animación moderna (Crafton 60). Una década después de Fantasmagorie, en 1917, se estrena en Argentina El Apóstol de Quirino Cristiani, considerado el primer largometraje animado de la historia. Actualmente perdido, el film de duración aproximada de 70 minutos cuenta la historia de Hipólito Yrigoyen, entonces presidente de Argentina, quien es transformado al soñar en un espíritu con apariencia de apóstol (Bendazzi 53). El Apóstol es transportado al Monte Olimpo, donde convence a los dioses de purificar Buenos Aires con un gran fuego que le permitiría al presidente reconstruir la capital como símbolo de sus políticas. Al despertar de su sueño, el motivado presidente empieza a trabajar en sus reformas para crear el Buenos Aires que desea. El mismo año se estrena en Brasil Kaiser de Álvaro Marins, cortometraje igualmente perdido que satiriza las ambiciones políticas de Guillermo II de Alemania que llevarían a la Primera Guerra Mundial. Significativo contexto es igual mencionar el estreno en Chile de Vida y milagros de Don Fausto, el primer largometraje nacional, que llegaría 3 años después de La transmisión del mando supremo. La película, actualmente perdida, fue basada en los personajes norteamericanos de la historieta “Amenidades del diario vivir”, y sigue las aventuras de Don Fausto y Crisanta, quienes se encuentran con varios representantes políticos de Chile (Jara 165). Combinados, estos ejemplos de animaciones tempranas en Argentina, Brasil y Chile, demuestran el carácter político de la animación sudamericana, emergiendo en el mismo período de tiempo a pesar de sus distintos contextos nacionales.

Ejemplos de las soluciones de Serey debido a la ausencia de sonido, incluyendo burbujas de diálogo y notas musicales en forma de canciones y sonidos.

«Imagen cortesía de Jaime Córdova (Festival Cine Recobrado) y Cineteca Nacional de Chile»

Crítica publicada en el diario La Nación.
Edición del 2 de agosto de 1921, p.8

«Imagen: Cultura Digital UDP»

Si bien es probable que nunca sepamos la duración exacta del cortometraje como fue visto en 1921, existe razón para sospechar que la película en su forma actual de duración aproximada de 5 minutos está incompleta. Previo a su descubrimiento en 2023, escritos sobre la película estimaban una cinta terminada de 450 metros de longitud, aproximadamente 10 minutos de duración (Santana 40; Espinoza Guerra 157). Sin embargo, Alfredo Serey, en entrevista con el diario La Nación, estima un largo aproximado de 700 metros, o 12 minutos aproximadamente (La Nación, 1 de agosto de 1921). Primeramente, la ausencia de créditos iniciales o finales indica una pérdida evidente de fragmentos de la película completa. Adicionalmente, un cartón publicado por el diario Las Últimas Noticias muestra una discrepancia con la animación final, Alessandri visto en una perspectiva distinta a la presente en el film. Finalmente, La Nación, en su reseña del cortometraje siguiendo su estreno en Santiago, comenta sobre la presencia de un discurso “en auto” (La Nación, 2 de agosto de 1921), escena no presente en la versión actual.

A 104 años del estreno de La transmisión del mando supremo 1920-1925, es importante girar la mirada al inicio de la historia de la animación en Chile y celebrar la singularidad de este cortometraje como evidencia material de este rico legado. Resonando con las declaraciones de Jaime Córdova después del descubrimiento del film, este 25 de julio celebramos el día nacional de la animación chilena, recordando a base de este descubrimiento una larga historia que inicia con la transmisión del mando.

Ver el metraje recuperado de La transmisión del mando supremo: 1920 – 1925
Canal de YouTube.com/cinerecobrado

«Metraje redescubierto por Jaime Córdova (Festival de Cine Recobrado, Valparaíso) y restaurado por la Cineteca Nacional de Chile»

Bibliografía:

– Bendazzi, Giannalberto. Quirino Cristiani, pionero del cine de animación (dos veces el océano). Traducido por Guillermo Piro, Ediciones de la Flor, 2008.

– Crafton, Donald. Before Mickey: the animated film, 1898-1928. 1982. University of Chicago Press, 1993.

– Espinoza Guerra, Danilo. “Animación por dibujos en Chile.” Dibujo en Chile (1797-1991): variaciones epistemológicas, aplicaciones profesionales, editado por Ignacio Villegas Vergara, Carlos Navarrete, Bárbara Jacard Camhi y Danilo Espinoza Guerra, LOM Ediciones, 2017, pp. 153-175.

– Jara Donoso, Eliana. Cine Mudo Chileno. CENECA, 1994.

– Santana, Alberto. Grandezas y miserias del cine chileno. Editorial Misión, 1957.

– “La transmisión del mando supremo 1920-1925.” La Nación, 24 de julio de 1921, https://culturadigital.udp.cl/index.php/lanacion/la-nacion-2242/

– “La primera Mutt y Jeff chilena.” La Nación, 30 de julio de 1921, https://culturadigital.udp.cl/index.php/lanacion/la-nacion-2248/

– “La manufactura chilena “National Film” estrena hoy su primera producción.” La Nación, 1 de agosto de 1921, https://culturadigital.udp.cl/index.php/lanacion/la-nacion-2250/

– “La transmisión del mando 1920-1925 se estrena anoche con todo éxito.” La Nación, 2 de agosto de 1921, https://culturadigital.udp.cl/index.php/lanacion/la-nacion-2251/

Notas al pie:

(1) Originalmente, estaba planeado el estreno del cortometraje en Santiago simultáneo a Concepción. Debido a “inconvenientes de última hora,” el estreno en la capital se celebraría en el Cine Alhambra el 1 de agosto de 1921 (La Nación, martes 24 de julio de 1921)

(2) Arturo Alessandri Palma volvería al poder dos veces más. Primero entre el 20 de marzo de 1925 y el 1 de octubre de 1925, siguiendo el llamado “ruido de sables» y subsecuente golpe de estado, al igual que entre el 24 de diciembre de 1932 y el 24 de diciembre de 1938.

(3) Es difícil confirmar esta historia, ofrecida como anécdota por Alberto Santana en “Grandezas y miserias del cine chileno” (40). Lo cierto es que, críticamente, diarios como La Nación y Las Últimas Noticias celebraron el éxito del cortometraje (La Nación, 2 de agosto de 1921).

(4) En ese entonces no existía la profesión de animador en sí. A pesar de haber países con industrias establecidas, animaciones tempranas en Chile son experimentos aislados por artistas como Serey.

(5) El diario La Nación celebró el estreno del cortometraje como “la primera Mutt and Jeff chilena” (La Nación, 30 de julio de 1921).