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Tres mujeres en un paradero, esperan un bus que pareciera que nunca va a llegar. En la región del Sertón en Brasil, las bordadoras crean lluvia, nubes y rayos de sol. Ellas controlan el clima y un poco de su destino. Julia Vellutini, directora de “The embroiderers”, nos cuenta cómo fue incorporar las historias de una comunidad de mujeres reales en un corto animado de ficción.

Este trabajo estará disponible para el público durante todo el mes de septiembre, a través de la plataforma chilena Ondamedia, integrando el ciclo Monoclub titulado “Mujeres”.

Julia y su equipo, se juntaron a hablar con las bordadoras del Jardín Conceição en Brasil. Conversando de sus vidas y compartiendo experiencias, nació el corazón del guión de “The Embroiderers”, que fue creado: “Pensando en la energía y las historias que compartimos cada día entre nosotras”, comenta la directora sobre su experiencia en el taller con las mujeres.

Las bordadoras, formaron parte del cortometraje no solo a través de sus historias, ya que, como cuenta Julia,  luego de editar las entrevistas que surgieron en su taller y escribir el guión: “Lo llevamos para conversar con ellas y adaptarlo todo”, haciendo con ello a las artesanas parte central del proceso de creación del corto.

Parte del proceso, involucró la elección de colores y música. Ambos aspectos fueron inspirados en la región de Brasil de la que provenía la mayoría de las bordadoras: el Sertón (Sertão). Una zona semiárida al Noreste del país, que se caracteriza por tener una sonoridad y tonalidades típicas: “Cada región tiene sus colores específicos, el rojo que vemos es característico de esa zona”, explica Julia De igual manera, la directora buscó incorporar el colorido de los hilos del taller en la magia que hacían los personajes.

Para Julia, la cultura de campo en Brasil, en donde la magia se hace parte de lo cotidiano, fue una fuente de inspiración clave: “Las supersticiones y las creencias contadas por nuestras madres y abuelas, son una forma muy latina de existir en el mundo”, forma que intentó reflejar a partir de las creaciones mágicas de las bordadoras en el cortometraje  de igual nombre.

Cuando estaban en el taller junto a las mujeres, a la directora le pareció que había una magia que ocurría a través de su arte: “Es esa cosa de crear algo de la nada. De la tela y del bordado, y es hacer esa magia juntas”, explica, luego añade: “Cuando una estaba con dificultades, todas se juntaban y se ayudaban y ahí había magia”.

Ese mismo sentimiento de estar juntas, la directora lo vivió en el taller, espacio en donde : “Se generó un sentimiento de empoderamiento y sororidad”,  siendo el primero de ellos uno vital en la carrera de Julia. “Me demoré mucho en sentir el empoderamiento para escribir y dirigir”, señala y explica que sentía que no estaba autorizada a moverse en el mundo de hombres que según ella, es la animación en Brasil.

Y fue precisamente en ese mundo que Julia se movió para dirigir “The Embroiderers”. Trabajó con Wesley Rodrigues, animador del Sertón que dio vida a las ideas de la directora. Ella le envió dibujos de referencias para orientar cuerpos, alturas, cabellos y fondo. Wesley los interpretó y: “Con su trazo típico muy artesanal y un talento fantástico”, animó en 2D la historia de las bordadoras.

Y aunque la historia de las bordadoras se haya hecho a través de conversaciones, que fueron grabadas, editadas y seleccionadas para la construcción del guión, en el cortometraje ellas no hablan. A través de la música, los colores y sonidos, que para Julia, son universales, las tres mujeres se comunican, dando: “Un espacio de interpretación, en que nada fuera literal y las expresiones hablaran”.

Detrás de esos tres personajes, se buscó retratar no solo a las bordadoras del taller, si no a lo que significa instalarse en una zona que no es la propia. La directora, señala que para llegar a un lugar desconocido, hay una magia propia que motiva el encuentro: “Son los colores y nuestro mundo interior lo que permite que sigamos nuestro rumbo”, aunque haya un bus que nunca llegue.

En “The Embroiderers”, la magia se vuelve un personaje más. Y es por eso, que para Julia Vellutini esta historia solo podía hacerse dibujándola: “La magia se ve muy favorecida con la animación, ya que con ella podemos tornar visibles cosas que no lo son”, y es a través de esa visibilización en que podemos ver  a la animación en su forma más: “Preciosa. Simplemente preciosísima”. SM

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